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Al fin una vivienda digna

Publicado: 02 de Jan, 2020
El déficit habitacional en América Latina es equivalente a poco más de la mitad de todas las viviendas actuales. Sin embargo, la gravedad del problema de la vivienda varía mucho dentro de la región: entre países, dentro de países y dentro de ciudades.

Los países de Latinoamérica tienden a tener peores condiciones de vivienda que el resto del continente y las condiciones de vida son típicamente peores en zonas rurales. Además, la forma del problema de la vivienda varía de un lugar a otro. Por ejemplo, los niveles de propiedad de la vivienda y la disponibilidad de servicios varían considerablemente de una ciudad a otra. A pesar de los graves problemas que enfrenta la región, y a pesar del consenso de que las condiciones de refugio generalmente se deterioran, hay algunos signos de esperanza. La tasa de propiedad de la vivienda ha aumentado dramáticamente en la mayoría de las ciudades en las últimas cuatro décadas. Un ejemplo de los progresos realizados que se puede ver en América Latina y el Caribe, el logro de avances notables para que millones superen la línea de pobreza en la última década. En gran medida, esta disminución de la pobreza fue posible gracias al crecimiento económico que ha florecido en la región.

- En México se considera que un 57,5 % de viviendas habitadas han sido producidas o autoconstruidas.
- En términos de producción, la vivienda gestada por una comunidad y con elementos regionales es 39 % más barata.
- Asimismo, generan 64% menos de emisiones de CO2 en el traslado de materiales endémicos.

El informe Banco Mundial-GFDRR "Invertir en resiliencia urbana" recomienda que los gobiernos municipales promuevan políticas locales que fomenten la resiliencia. Para Latinoamérica y el Caribe, acciones para transformar el riesgo urbano a resiliencia es un gran paso para construir ciudades más seguras. También se suma el esfuerzo del Banco Mundial y de otros socios para el desarrollo en integrar la gestión del riesgo de desastres en programas y proyectos de mejoramiento de barrios precarios que favorezcan una vivienda más asequible para todos. Lo que ha permitido que el modelo de vivienda funcione, tan imperfectamente y como es, es un sociedad que ha adoptado ciertos códigos de comportamiento dignos. Estos incluyen una actitud bastante honesta y servicio civil eficiente, un sistema tributario que tiene menos lagunas que la mayoría, un sistema político que mantiene cierto grado de continuidad tanto dentro como entre administraciones y sistema razonable para identificar a quienes viven en la pobreza.